957 486 609

Mi filosofía

Yo receto autonomía

Esta pequeña frase encierra mucho significado respecto al enfoque y filosofía de la actividad ejercida en mi consulta. No aporta nada nuevo que no se sepa en el mundo de la salud, pero me parece importante que las personas que se ponen en manos de cualquier médico, fisioterapeuta, psicólogo, psiquiatra o terapeuta holístico, lo tengan presente. Todos los procesos que iniciamos con alguien que nos ayuda, debería llevar implícito este concepto.

Para desarrollarlo me voy a valer de la definición que da la Real Academia de la Lengua a la palabra autonomía: condición de quién, para ciertas cosas, no depende de nadie.

Como bien dice la definición somos seres interdependientes, dependemos unos de otros, por eso vivimos en relación. Pero además, tenemos aspectos en los que podemos funcionar por nosotros mismos y con funcionar, me refiero a actuar, pensar y decidir, sentir. Se dice que quien es autónomo es capaz de gestionar su vida tomando como referencia su yo interior, su genuinidad, y eso no significa sólo o aislado. Son esas “ciertas cosas” que nos atañen a cada uno y que no deben ser reemplazadas por nadie.

Leer más

Si a su vez, tomamos el diccionario de sinónimos vamos a enriquecer mucho este concepto de autonomía, sobre todo, para comprender cómo nos situamos respecto a la gestión de nuestra salud y cómo nos relacionamos, por un lado los profesionales que se dedican a mejorar la salud y los usuarios que buscamos ayuda. No utilizo la palabra paciente, tan extendida porque evoca a alguien que está sentado esperando con paciencia la llegada de “algo-alguien”, que mejore su estado de salud. Es una forma pasiva y dependiente, en definitiva, nada autónoma.

Estos sinónimos son: soberanía, libertad, independencia, emancipación, autogobierno, autogestión, potestad y albedrío. Vamos a ver sus definiciones:

Soberanía: cualidad de soberano, es decir, que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente.

Libertad: facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

Independencia: cualidad o condición de independiente. Que no tiene dependencia, que no depende de otro.

Emancipación: acción y efecto de emanciparse, lo cual significa, liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia.

Autogobierno: facultad concedida a una colectividad o a un territorio para administrarse por sí mismo.

Autogestión: sistema de organización de una empresa según el cual los trabajadores participan en todas las decisiones.

Potestad: dominio, poder, jurisdicción o facultad que se tiene sobre algo.

Albedrío: potestad de obrar por reflexión y elección.

Después de leer estas definiciones y teniendo en cuenta que somos un cuerpo, una mente y unos afectos y emociones, podríamos preguntarnos si como profesionales en el ejercicio de nuestra profesión, estamos respetando esa parte en la cual la persona tiene el derecho a conocer, sentir y decidir que hace con su salud, porque las personas nos necesitan en un momento dado, pero no dependen de nosotros.
Y como personas que necesitamos ayuda, tendríamos también que preguntarnos si no dejamos, en ocasiones, en manos de otros aspectos esenciales de nuestra persona, ¿contrastamos los diagnósticos y pronósticos? ¿cuestionamos la forma en que somos tratados por los profesionales? ¿nos conformamos con la escasa información que se nos da sobre nuestro cuerpo, en definitiva sobre nuestra persona?
Un ejercicio terapéutico honrado debería ser capaz de cubrir los tres parámetros: información, cuidado emocional y acción sobre el cuerpo.

Los antónimos de la palabra autonomía son: dependencia y subordinación.

Dependencia: subordinación a un poder mayor.

Subordinación: sujeción a la orden, mando o dominio de alguien.

No creo que nadie que lea este artículo le apasione la idea de sentirse así cuando recibe un tratamiento del tipo que sea, pero de hecho así es como muchas veces sucede, ya sea de una forma más o menos sutil.

Deberíamos recordar e integrar que todos somos seres relacionales, necesitamos los unos de los otros para vivir, crecer y superar obstáculos y que esa necesidad no está reñida con crecer en autonomía y libertad.

En esa dirección deberían caminar todos aquellos que se dedican a restablecer la salud y en esa dirección deberían exigir ser tratados aquellos que necesitan, en un momento dado, el cuidado de un profesional.

Triángulo de la salud integrada

Este esquema nace fruto de más de 20 años de investigación y tratamiento de personas en mi consulta y representa los elementos internos de la persona, involucrados en la gestión de la salud. Los vértices son los elementos externos que interactúan con lo subjetivo de la persona.

Patrones de conducta asociados

El triángulo se puede examinar desde los patrones de conducta que muestran las personas que solicitan ayuda. Existen tres patrones de conducta básicos, según hacia qué lado del triángulo la persona esté desplazada; es como si ese lado del triángulo adquiriera el mayor protagonismo,.

Correspondencias anatómicas

El triángulo se puede examinar desde conceptos anatómico-funcionales. Esta diferenciación anatómica nos puede ser de utilidad para comprender sobre qué parte de nuestra persona estamos actuando cuando iniciamos una terapia o una andadura de crecimiento personal.