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El triángulo se puede examinar desde conceptos anatómico-funcionales. Esta diferenciación anatómica nos puede ser de utilidad para comprender sobre qué parte de nuestra persona estamos actuando cuando iniciamos una terapia o una andadura de crecimiento personal.

En la parte que denominamos educativa se situarían los lóbulos frontales de la corteza cerebral, en la afectiva y emocional el sistema límbico y en el estado físico estaría el cuerpo.

En ocasiones, hacemos muchos esfuerzos por mejorar incidiendo reiteradamente sobre el mismo lado del triángulo, sin darnos cuenta que nos falta tocar otros aspectos de nuestra persona. No todo es trabajo sobre las emociones, no todo es trabajo cognitivo o intelectual y no todo es trabajo corporal o somático.

Mi observación me dice que la mayoría de las terapias, del tipo que sean, focalizan su esfuerzo terapéutico en un sólo aspecto del triángulo y esto hace que se acerquen a la “verdad” de la persona sólo a medias

Se sobreentiende que ese esfuerzo terapéutico va a afectar y modificar positivamente al resto, lo cual no tiene por qué no ser cierto, pero tampoco es verdad en todos los casos. Y cuando fracasa ese efecto positivo es fácil caer en culpar a la persona de resistir el efecto beneficioso del tratamiento, dejando de lado una búsqueda eficaz de otros aspectos que pueden necesitar una atención especial en la persona. Esta observación también la traslado a prácticas que ayudan a mejorar la salud, me refiero a yoga, tai-chi, pilates, meditación, gimnasia de mantenimiento, footing, natación, etc.

Si los lados del triángulo los hiciéramos corresponder con lugares anatómicos y observamos sus funciones, podemos comprender mejor sobre qué funcionamientos estamos actuando cuando nos acercamos desde un punto de vista de terapia. Esta diferenciación no es tan definida como la describo, todos los lados están interconectados, por la repercusión que tiene cualquier actuación terapéutica puede variar de una persona a otra, aunque tenga el mismo problema y se use la misma herramienta de actuación. Voy a describirlos:

Futuro

Es lo que llamamos la mente racional, sistema ejecutivo o cognitivo. Los lóbulos frontales se encargan del pensamiento consciente, lugar donde se toman las decisiones, se planea el FUTURO, se buscan solución a los problemas, se interpreta el mundo, donde se ponen palabras a lo que sentimos.

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En esta parte del triángulo es donde llega la información sobre un diagnóstico y desde donde se inicia una búsqueda de posibles soluciones. Es la que se cuestiona y decide qué camino tomar o por lo menos es la que justifica el camino emprendido.

Corresponde a la parte consciente y más a mano de nuestra persona. Desde este lugar elaboramos estrategias de actuación ante un problema, donde reeducamos y ejercemos la voluntad para modificar conductas que no deseamos tener. Es el lugar del futuro, nos proyectamos hacia los planes que vamos a ejecutar y lo necesitamos para evitar caer en los mismos errores de siempre. Podríamos decir que nos marca el camino a seguir.

Hay que decir que el MIEDO es una emoción que bloquea las funciones de nuestros lóbulos frontales. Cuando sentimos miedo, somos incapaces o menos capaces de ejecutar las funciones cognitivas, es decir, pensar con claridad y actuar hacia el futuro. El miedo va contra la reeducación de actitudes que nos hacen sufrir y contra nuestra propia búsqueda de soluciones y decisiones. Por eso es tan importante que la práctica médica o de cualquier terapia tenga como objetivo implícito, ayudar a las personas a superar los miedos, nunca alentar miedos que no hacen más que hacer a las personas dependientes, incapaces de caminar.

Desgraciadamente, hoy en día se practica demasiada “medicina del miedo”, se toman demasiadas decisiones desde el miedo provocado por los profesionales y no desde reflexiones propias y libres, basadas en una información que podríamos contrastar con nuestro sentir. El profesional está para dar información y ejecutar un tratamiento, pero no para tomar la decisión que le corresponde a la persona que tiene una dolencia, enfermedad o lo que sea.

Pasado

El sistema Límbico es una estructura más antigua que la corteza cerebral, lugar donde se aloja el sistema de supervivencia y las emociones denominadas primarias. Este sistema de supervivencia lo compartimos con los mamíferos y otros animales y tiene que ver con la lucha y la huida.

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En esta parte del triángulo es donde llega la información sobre un diagnóstico y desde donde se inicia una búsqueda de posibles soluciones. Es la que se cuestiona y decide qué camino tomar o por lo menos es la que justifica el camino emprendido.

Corresponde a la parte consciente y más a mano de nuestra persona. Desde este lugar elaboramos estrategias de actuación ante un problema, donde reeducamos y ejercemos la voluntad para modificar conductas que no deseamos tener. Es el lugar del futuro, nos proyectamos hacia los planes que vamos a ejecutar y lo necesitamos para evitar caer en los mismos errores de siempre. Podríamos decir que nos marca el camino a seguir.

Hay que decir que el MIEDO es una emoción que bloquea las funciones de nuestros lóbulos frontales. Cuando sentimos miedo, somos incapaces o menos capaces de ejecutar las funciones cognitivas, es decir, pensar con claridad y actuar hacia el futuro. El miedo va contra la reeducación de actitudes que nos hacen sufrir y contra nuestra propia búsqueda de soluciones y decisiones. Por eso es tan importante que la práctica médica o de cualquier terapia tenga como objetivo implícito, ayudar a las personas a superar los miedos, nunca alentar miedos que no hacen más que hacer a las personas dependientes, incapaces de caminar.

Desgraciadamente, hoy en día se practica demasiada “medicina del miedo”, se toman demasiadas decisiones desde el miedo provocado por los profesionales y no desde reflexiones propias y libres, basadas en una información que podríamos contrastar con nuestro sentir. El profesional está para dar información y ejecutar un tratamiento, pero no para tomar la decisión que le corresponde a la persona que tiene una dolencia, enfermedad o lo que sea.

Presente

Somos una mente, unas emociones y fundamentalmente un cuerpo, que está respirando, latiendo y sintiendo constantemente, en cada instante de nuestra vida. El cuerpo pertenece al PRESENTE, es de hecho la presencia física de quienes somos. Es el medio a través del cual nos comunicamos con nuestro entorno.

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En esta parte del triángulo es donde llega la información sobre un diagnóstico y desde donde se inicia una búsqueda de posibles soluciones. Es la que se cuestiona y decide qué camino tomar o por lo menos es la que justifica el camino emprendido.

Corresponde a la parte consciente y más a mano de nuestra persona. Desde este lugar elaboramos estrategias de actuación ante un problema, donde reeducamos y ejercemos la voluntad para modificar conductas que no deseamos tener. Es el lugar del futuro, nos proyectamos hacia los planes que vamos a ejecutar y lo necesitamos para evitar caer en los mismos errores de siempre. Podríamos decir que nos marca el camino a seguir.

Hay que decir que el MIEDO es una emoción que bloquea las funciones de nuestros lóbulos frontales. Cuando sentimos miedo, somos incapaces o menos capaces de ejecutar las funciones cognitivas, es decir, pensar con claridad y actuar hacia el futuro. El miedo va contra la reeducación de actitudes que nos hacen sufrir y contra nuestra propia búsqueda de soluciones y decisiones. Por eso es tan importante que la práctica médica o de cualquier terapia tenga como objetivo implícito, ayudar a las personas a superar los miedos, nunca alentar miedos que no hacen más que hacer a las personas dependientes, incapaces de caminar.

Desgraciadamente, hoy en día se practica demasiada “medicina del miedo”, se toman demasiadas decisiones desde el miedo provocado por los profesionales y no desde reflexiones propias y libres, basadas en una información que podríamos contrastar con nuestro sentir. El profesional está para dar información y ejecutar un tratamiento, pero no para tomar la decisión que le corresponde a la persona que tiene una dolencia, enfermedad o lo que sea.