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Sobre mí

Me llamo Carlos López-Obrero Carmona y nací en Córdoba en 1971. Me diplomé en Fisioterapia por la Universidad de Salamanca en 1994.

Desde el comienzo de mi andadura profesional me interesó la relación mente/cuerpo en el tratamiento de las dolencias que se me presentaban. Por ello he dedicado gran parte de mi actividad profesional al estudio y divulgación de la somatización.

Desde 2011 dirijo mi propio centro en Córdoba, llamado Fisioterapia & Somatización, donde paso consulta privada e imparto talleres sobre gestión del dolor y la somatización.

Las técnicas que utilizo son fruto, algunas de mi propia investigación personal, como la Acupresura Neurosomática y otras, de la formación recibida en terapia del trauma, como es Somatic Experiencing.

Cuando conocí Somatic Experiencing, encontré muchas respuestas y una base fisiológica sólida y científica al trabajo que ya venía realizando en mi labor profesional. Actualmente he integrado el arte de trabajar con Somatic Experiencing a mi práctica de fisioterapia y mi trabajo se ha hecho más profundo y efectivo.

A su vez, en los últimos meses he incorporado un sistema de diagnóstico a través de Biorresonancia, que me permite identificar qué sistemas corporales se encuentran fuera de equilibrio.

Con todo esto, la variedad de dolencias que trato en mi consulta es muy amplia. De hecho, más que tratar dolencias o enfermedades, mi foco está puesto en identificar lo que necesitan las personas para estar en mayor equilibrio y salud. La mirada está puesta en la salud, ya sea para restaurarla o potenciarla.

Las técnicas que utilizo son meras herramientas para ayudar a mis clientes a estar más conectados con sus cuerpos y aportarles recursos que los hagan más autónomos y responsables en el cuidado de su salud.

Por supuesto, el estrés crónico y las situaciones traumáticas de cualquier tipo, ocupan un lugar importante en el abordaje que utilizo, ya que constituyen el 85% de las dolencias actuales que padecemos.

Mis más de 20 años de carrera profesional, me han hecho darme cuenta que la mayoría de personas poseen los recursos necesarios para sanarse, el cuerpo posee lo necesario para restaurarse y volver al equilibrio perdido. Como yo digo a mis clientes: “yo no curo a nadie, no tengo esa capacidad”, pero si puedo crear el entorno favorable para que dicha curación se haga posible. Este capacidad de regeneración nos viene innata en nuestra carga genética, sólo hay que activarla y potenciarla. Devolver a las personas este empoderamiento es lo que me motiva y guía profesionalmente.

Los clientes eligen a sus terapeutas, pero los terapeutas también eligen qué tipo de clientes desean tener con su actitud terapéutica. Si tu deseo de curarte es neto y sin fisuras, seguramente podremos hacer un camino de curación satisfactorio, en el que el protagonista serás tú y tu capacidad de restauración.